Una adolecente como cualquier otra la cual creía en el amor, se enamoro fácilmente de aquel chico el cual mágicamente pinto su mundo color de rosa. Todo era tan perfecto y ella rápidamente fue cayendo entre sus brazos en los cuales se sentía protegida del mundo. A su lado pensaba que nada iba a pasarle, que nunca él nunca iba a dejarla y que iba hacer completamente feliz junto a él; pero se equivocó.
Muy pronto comenzaron las peleas, llantos, desilusiones y mentiras tras mentiras, mientras la joven sentía que poco a poco su corazón iba destrozándose con cada palabra que creía, prontamente quedo desolada y sin consuelo, sentía que estaba sola en el mundo y no tendría persona con la cual compartir todo lo que en algún momento había compartido con él, el único que se había adueñado de su corazón y se lo saco a los tironazos fácil y cruelmente sin importarle cuanto iba a dolerle.
Justamente por eso, sintió que no habría más remedio que jamás entregarse por completo a alguien, ya que si lo hacía iba a terminar completamente destruida. Y desde ese día, nunca tuvo ojos para nadie, nunca se volvió a enamorar, y su corazón poco a poco se cerró y su llave todavía está perdida en el mundo.
